Porque todo tiene un inicio…

Y el nuestro se remonta unos 15 años atrás, cuando a las tres hermanas se nos metió en la cabeza buscar una casa grande y bonita donde poder pasar las vacaciones todos juntos (con nY el nuestro se remonta unos 15 años atrás, cuando a las tres hermanas se nos metió en la cabeza buscar una casa grande y bonita donde poder pasar las vacaciones todos juntos (con niños y maridos incluidos, ¡por supuesto!).
Fue una época muy divertida, ya que aprovechamos nuestras escapadas en busca de la casa ideal para visitar pueblos, lugares… y recorrimos quilómetros y quilómetros.
iños y maridos incluidos, ¡por supuesto!).

Fue una época muy divertida, ya que aprovechamos nuestras escapadas en busca de la casa ideal para visitar pueblos, lugares… y recorrimos quilómetros y quilómetros.

En algunas ocasiones, sólo bajar del coche ya sabíamos que aquel lugar no sería el elegido (porque olía mucho o había una carretera justo en frente o una granja que nos tapaba toda la vista). En otros, la ubicación era buena, pero la casa era demasiado pequeña (nos hacían falta cuatro habitaciones como mínimo), demasiado cara o demasiado vieja y destrozada … ¡Incluso, en alguna ocasión nos la «robaron» en las narices! (En aquel tiempo se vendía todo muy rápido).
Pero finalmente, un día Marina, nuestra hermana mayor, encontró un viejo almacén en un pueblecito cerca de Cervera. Fuimos a visitarlo y los ojos se nos abrieron como platos. Ya nos veíamos (y mira que el lugar no estaba demasiado bien), porque tenía un encanto especial y además, tenía el jardín que también necesitábamos (sí, queríamos muchas cosas nosotros!).
  

Le compramos el almacén a Jaume (¡nuestro querido vecino que siempre nos ayuda!) Y empezamos a hacer unas obras que se alargaron más de lo que pensábamos por cruzarnos con un mal profesional.
Por suerte más tarde contactamos con un constructor de la zona que fue quien nos terminó de restaurar nuestro (¡gracias Toni, por salvarnos!).

Y finalmente llegó el día en que pudimos ir a pasar la primera Semana Santa. Aún faltaban muchas cosas por terminar, pero fue tan emocionante …
Con el tiempo hemos terminado la casa y hemos ido invitando amigos, para que descubran este sitio de mundo tan especial que es la Segarra. ¡Nadie se ha ido nunca decepcionado!
Y ahora, también queremos compartir este espacio con el que quiera venir a visitarnos.
¿Os animáis?